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Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín 2026: Corea del Sur llega a una celebración que cumple 20 años

Una fiesta de la literatura comienza bajo una pregunta incómoda: ¿quién decide qué voces tienen lugar?

Hay algo paradójico en que una celebración dedicada a los libros comience hablando de un escritor que finalmente no estará en ella. La 20.ª Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, que se realizará del 11 al 20 de septiembre de 2026, llega a sus veinte años con una programación internacional, más de 3.600 actividades y Corea del Sur como país invitado de honor. Sin embargo, antes de que los primeros lectores recorran el Jardín Botánico, el encuentro ya se encuentra en medio de una controversia que toca uno de los asuntos más delicados de cualquier institución cultural: quién decide qué voces tienen espacio dentro de un acontecimiento público dedicado a la literatura.

El origen de la polémica está en Jaime Bayly, quien denunció públicamente que fue retirado de la programación cuando, según su versión, ya estaba contemplada su participación para presentar su novela Los golpistas. El escritor relacionó su salida con sus recientes críticas al político colombiano Abelardo de la Espriella y planteó la posibilidad de que sus posiciones políticas hubieran influido en la decisión. Se trata de una acusación que no puede presentarse como un hecho probado, porque hasta ahora no existe evidencia pública suficiente para afirmar que la Fiesta haya actuado por motivos políticos. Lo que existe es una denuncia del escritor y una explicación institucional que sostiene una versión diferente de los acontecimientos.

La organización de la Fiesta ha argumentado que la salida de Bayly obedeció a las limitaciones propias de una programación que recibió un volumen extraordinario de propuestas. De acuerdo con la explicación difundida después de la controversia, fueron recibidas más de 600 propuestas de lanzamientos de libros, de las cuales solamente 366 pudieron ser incorporadas al programa. Además, las distintas convocatorias de la edición de 2026 recibieron 1.126 postulaciones. El argumento, desde el punto de vista operativo, resulta razonable: ningún encuentro literario tiene capacidad para programar todas las propuestas que recibe y cualquier proceso curatorial implica necesariamente escoger unas y descartar otras.

Sin embargo, la explicación administrativa no agota por sí sola el debate. Cuando una institución cultural adquiere la dimensión que tiene la Fiesta del Libro de Medellín, resulta legítimo preguntarse cuáles son los criterios mediante los cuales se toman esas decisiones, quién los aplica y hasta qué punto son conocidos por los autores y editoriales que participan en las convocatorias. La discusión no consiste en reclamar que todos los escritores deban tener un espacio, algo imposible en cualquier evento de estas dimensiones, sino en examinar si los mecanismos de selección son suficientemente transparentes para evitar que una decisión perfectamente legítima pueda confundirse con una decisión motivada por razones ajenas a la programación.

Ahí se encuentra la parte más interesante del caso Bayly. La frontera entre una decisión curatorial y un acto de censura no puede establecerse mediante declaraciones, sospechas o afinidades políticas, sino mediante los criterios y los hechos que explican la decisión. Si la exclusión obedeció exclusivamente a razones de programación, la institución debería poder demostrarlo con los mismos criterios que utiliza para seleccionar a los cientos de autores que sí participan. Y si existieran otros factores, entonces la discusión sería de una naturaleza completamente distinta. Hasta que aparezcan elementos que permitan determinarlo, lo responsable es hablar de una controversia y no de una censura demostrada.

CALENDARIO DEL EVENTO

FechaEvento
11 de septiembre de 2026En el Caribe también se llora. Parranda poética — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Domo Planetario — Convoca: Parque Explora
12 de septiembre de 2026Escribir la memoria de las diversidades sexuales — 3:00 p. m. a 4:00 p. m. — Teatro Explora
Sky show en Domo para niños y adultos. El mundo según Carlota en vivo — 3:00 p. m. a 4:00 p. m. — Domo Planetario — Convoca: Parque Explora
Libretas que cambian la velocidad del mundo — 5:00 p. m. a 6:00 p. m. — Teatro Explora
Los misterios del universo, galaxias, agujeros negros y alienígenas — 5:00 p. m. a 6:00 p. m. — Auditorio Explora — Convoca: Parque Explora
La vida secreta de las heridas — 6:00 p. m. a 7:00 p. m. — Teatro Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
La belleza. Entre la venus y el cyborg — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Auditorio Explora — Convoca: Parque Explora
La dignidad de los invisibles — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Teatro Explora
13 de septiembre de 2026Receta para formar un planeta: polvo, gas y un poco de suerte — 3:00 p. m. a 4:00 p. m. — Domo Planetario — Interpretación en lengua de señas colombiana — Convoca: Parque Explora
Contrariedades de los oficios que se aman — 3:00 p. m. a 4:00 p. m. — Teatro Explora
La música de las ruinas — 3:00 p. m. a 4:00 p. m. — Auditorio Explora
El planeta de los hongos. Una historia cultural de la psicodelia — 5:00 p. m. a 6:00 p. m. — Auditorio Explora — Convoca: Parque Explora
La filosofía en el manga y el anime — 5:00 p. m. a 6:00 p. m. — Teatro Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
Cronistas de río — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Teatro Explora
¿La imaginación cambió de sistema operativo? — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Auditorio Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
14 de septiembre de 2026Cantos que se siembran — 6:00 p. m. a 7:00 p. m. — Auditorio Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
15 de septiembre de 2026¿Estaré inflamad@? — 5:00 p. m. a 6:00 p. m. — Auditorio Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana — Convoca: Parque Explora
Álvaro Mutis, el gaviero — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Auditorio Explora — Convoca: Parque Explora
La memoria baila en la orilla — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Teatro Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
16 de septiembre de 2026Economía creativa, Innovación y tecnología: ¿por qué y cómo intervenir desde la política pública? — 3:00 p. m. a 4:00 p. m. — Auditorio Explora — Convoca: Parque Explora
El jardín de Thanatos. Obra fotográfica floral — 5:00 p. m. a 6:00 p. m. — Auditorio Explora — Convoca: Parque Explora
Para qué sirve la fantasía hoy — 5:00 p. m. a 6:00 p. m. — Teatro Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
Palabras rodantes. El Expreso del Sol de Tomás González — 6:00 p. m. a 7:00 p. m. — Auditorio Explora
Traducir es escribir con la respiración de otro — 6:00 p. m. a 7:00 p. m. — Teatro Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
Tradiciones y renovaciones en la literatura colombiana: Blanca Isaza y Emilia Ayarza — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Teatro Explora — Convoca: Red Nacional de Mujeres
Razones para que exista el poema — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Auditorio Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
17 de septiembre de 2026El pensamiento erótico — 5:00 p. m. a 6:00 p. m. — Auditorio Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana — Convoca: Parque Explora
Poesía y silencio — 5:00 p. m. a 6:00 p. m. — Teatro Explora
El cuerpo como territorio en disputa — 6:00 p. m. a 7:00 p. m. — Auditorio Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana — Convoca: Red Nacional de Mujeres
La escritura como experimento — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Teatro Explora
Literatura en la frontera entre lo real y el delirio — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Auditorio Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
18 de septiembre de 2026Potencia de la dulzura. La psicoanalista francesa Anne Dufourmantelle y la obra de Sara Torres — 5:00 p. m. a 6:00 p. m. — Auditorio Explora — Convoca: Parque Explora
La conversación que tardó trescientos años — 5:00 p. m. a 6:00 p. m. — Teatro Explora
La ternura de los monstruos — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Teatro Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
Lo que el cuerpo obliga a ver — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Auditorio Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
19 de septiembre de 2026Nadie cruza una frontera solo — 3:00 p. m. a 4:00 p. m. — Auditorio Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
¿Con quién pasarías el fin del mundo? — 4:00 p. m. a 5:00 p. m. — Auditorio Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
Lectura bajo las estrellas — 5:00 p. m. a 6:00 p. m. — Domo Planetario — Convoca: Parque Explora
Lo que no tiene nombre: del papel a la escena — 5:00 p. m. a 6:00 p. m. — Auditorio Explora — Convoca: Comfama
El cuerpo también es un sistema planetario — 6:00 p. m. a 7:00 p. m. — Auditorio Explora
Cuando lo real se agrieta — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Auditorio Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
El país después de la última puerta — 7:00 p. m. a 8:00 p. m. — Teatro Explora — Interpretación en lengua de señas colombiana
20 de septiembre de 2026Conquistadores e indios. La historia no contada — 3:00 p. m. a 4:00 p. m. — Auditorio Explora — Convoca: Parque Explora
Poemas breves para un paisaje entero — 4:00 p. m. a 5:00 p. m. — Auditorio Explora

El caso Bayly plantea un problema mayor que el propio escritor

La importancia de esta polémica no depende únicamente de Jaime Bayly. El escritor es, sin duda, una figura suficientemente conocida como para generar atención mediática, pero el problema que plantea su salida puede afectar a cualquier institución cultural que tenga que administrar un espacio limitado y decidir qué autores representan mejor su proyecto.

Una feria o fiesta del libro no puede invitar a todos los escritores que publican un libro durante el año. La selección es inevitable y, en consecuencia, la curaduría constituye una parte esencial de cualquier encuentro literario. Elegir significa establecer prioridades: determinados géneros, generaciones, editoriales, países, tendencias, autores consolidados y voces emergentes reciben espacio mientras otros quedan fuera. Esa selección no es censura por definición; forma parte de la naturaleza misma de la programación cultural.

El problema comienza cuando los criterios que justifican esa selección no son suficientemente claros o cuando una decisión sobre un autor puede interpretarse como consecuencia de sus posiciones políticas. En una institución dedicada a la literatura, esa sospecha tiene un peso particular porque el libro no es únicamente un producto cultural. También es un espacio de discusión, conflicto, memoria y pensamiento crítico. Una fiesta literaria que pretende representar la diversidad de la cultura debería estar preparada para convivir no solamente con las voces que resultan cómodas, sino también con aquellas que provocan desacuerdo.

Eso no significa que una institución tenga la obligación de ofrecer una plataforma a cualquier escritor por el simple hecho de ser polémico. Ser provocador no constituye un derecho de programación. La cuestión más delicada es determinar si la selección se realiza por razones literarias, culturales y logísticas o si las opiniones personales de un autor terminan convirtiéndose, explícita o implícitamente, en un criterio para decidir si merece un espacio. Esa diferencia es fundamental, y precisamente por eso el caso Bayly merece ser observado con atención sin convertir una sospecha en una conclusión.

Una polémica especialmente incómoda para una celebración de 20 años

El contexto hace que la controversia resulte todavía más significativa. La Fiesta del Libro y la Cultura no es un evento que esté intentando demostrar por primera vez que Medellín puede organizar un encuentro literario. Cumple dos décadas y se ha convertido en uno de los acontecimientos culturales más importantes de Colombia. Durante ese tiempo, la ciudad ha desarrollado una política de promoción de la lectura que incluye bibliotecas, programas culturales, actividades para niños y jóvenes y diferentes iniciativas destinadas a ampliar el acceso a los libros.

Por eso, la vigésima edición debería ser leída como algo más que una celebración de aniversario. También representa una oportunidad para evaluar qué ha conseguido Medellín después de veinte años de apostar por la lectura como herramienta cultural. La pregunta ya no es solamente cuántos autores pueden reunirse durante diez días, sino qué relación ha conseguido establecer la ciudad entre sus habitantes y los libros, especialmente entre quienes tradicionalmente han permanecido alejados de ellos.

La organización ha elegido para esta edición el lema “Travesías de la lectura”, una expresión que plantea el libro como una forma de desplazamiento hacia otras culturas, otros territorios y otras experiencias. El concepto adquiere una dimensión interesante cuando se observa la composición internacional de la programación: Corea del Sur ocupará el lugar de honor, México tendrá presencia a través de la editorial Almadía y la literatura universal estará representada simbólicamente por Don Quijote de la Mancha.

Pero esa idea de viaje cultural también puede aplicarse a la propia institución. Una verdadera travesía de la lectura debería permitir que los lectores se encuentren con perspectivas diferentes, incluso cuando esas perspectivas resulten incómodas. Esa es precisamente la tensión que el caso Bayly introduce en una edición que pretende celebrar la diversidad cultural.

¿Por qué Medellín la llama Fiesta y no Feria del Libro?

El nombre tampoco es un detalle menor. La organización explica que Medellín decidió construir un modelo que no estuviera limitado a la lógica tradicional de una feria editorial. El libro sigue siendo el centro, pero alrededor de él se incorporan la oralidad, la ilustración, la narración, las actividades infantiles y juveniles, los talleres, las conversaciones y diferentes expresiones artísticas.

La palabra “Fiesta” intenta, por tanto, ampliar el significado del acontecimiento. Una feria puede asociarse principalmente con la exhibición y comercialización de libros; una fiesta busca convertir la lectura en una experiencia colectiva. La diferencia resulta importante para una ciudad que durante años ha utilizado las bibliotecas y los programas culturales como instrumentos de transformación social.

Medellín no está intentando solamente vender libros durante diez días. Está intentando que los libros formen parte de la vida cotidiana de una ciudad. Esa es una tarea mucho más difícil porque no se mide únicamente en ventas o en número de visitantes. Se mide en hábitos de lectura, acceso a bibliotecas, participación de los niños, aparición de nuevos lectores y capacidad de la cultura para crear espacios de encuentro.

Después de veinte años, la Fiesta puede presumir de haber construido un acontecimiento de enorme convocatoria. Pero su verdadero valor cultural debería medirse también por aquello que ocurre fuera de sus fechas oficiales: qué sucede con los lectores cuando termina septiembre y los escenarios vuelven a quedar vacíos.

Corea del Sur será el país invitado de honor

En medio de la controversia, la gran apuesta internacional de la edición 2026 merece una mirada particular. Corea del Sur será el país invitado de honor, una elección que refleja el creciente interés de Medellín por establecer vínculos con tradiciones culturales que hasta hace pocos años tenían una presencia mucho menor en el circuito literario latinoamericano.

La elección resulta especialmente oportuna porque Corea del Sur ha conseguido construir durante las últimas décadas una de las industrias culturales más influyentes del mundo. El K-pop, las series televisivas y el cine han convertido al país en una potencia cultural, pero ese fenómeno también ha comenzado a abrir la puerta hacia expresiones menos conocidas para el público latinoamericano, entre ellas la literatura contemporánea, la novela gráfica y el webtoon.

La Fiesta pretende aprovechar esa curiosidad. La delegación surcoreana no llegará únicamente con escritores, sino con una propuesta cultural más amplia que incluye literatura, ilustración, historieta, idioma y otras manifestaciones artísticas. La presencia de Keum Suk Gendry-Kim, autora de Hierba, será uno de los puntos destacados de esta participación.

La decisión tiene además una lectura generacional. Si Medellín quiere que sus políticas de lectura tengan continuidad, necesita dialogar con lectores que consumen historias en formatos diferentes a la novela tradicional. La experiencia surcoreana resulta particularmente interesante porque ha conseguido establecer puentes entre literatura, ilustración, cómic y narrativas digitales. La Fiesta puede convertirse así en un espacio para discutir no solamente qué leemos, sino también cómo están cambiando las formas mediante las cuales las nuevas generaciones cuentan y consumen historias.

Almadía representa otra conversación: la edición independiente latinoamericana

La presencia internacional no se limitará a Asia. Almadía, editorial independiente mexicana con sede en Oaxaca, será la editorial internacional invitada de esta edición.

Su participación introduce un contrapunto necesario. Mientras Corea del Sur permite mirar hacia una cultura distante geográficamente y con una industria cultural en plena expansión internacional, Almadía representa una tradición mucho más cercana: la de las editoriales independientes latinoamericanas que han asumido durante años la tarea de descubrir autores, publicar géneros menos comerciales y construir catálogos con una identidad propia.

La importancia de este tipo de editoriales suele quedar oculta detrás de las grandes cifras de la industria. Los grandes grupos tienen capacidad de distribución y promoción que una editorial independiente difícilmente puede igualar, pero muchas de las voces que posteriormente adquieren reconocimiento nacen precisamente en sellos que están dispuestos a asumir riesgos.

Que una editorial como Almadía tenga un lugar destacado en Medellín significa reconocer esa parte del ecosistema literario que trabaja lejos de los grandes escaparates comerciales. También permite establecer un diálogo entre dos realidades editoriales que, aunque distintas, comparten una misma preocupación: cómo conseguir que los libros encuentren lectores en un mercado cada vez más fragmentado.

Don Quijote como símbolo de una edición dedicada a viajar

La Fiesta tendrá también como personaje de la literatura universal a Don Quijote de la Mancha, una elección que dialoga directamente con el lema “Travesías de la lectura”.

La presencia del personaje cervantino permite introducir otra dimensión en el encuentro: la relación entre lectura e imaginación. Don Quijote es, en cierto sentido, uno de los primeros grandes personajes literarios construidos alrededor del poder de los libros. Lee hasta el punto de alterar su percepción de la realidad y convierte esas lecturas en el motor de su existencia.

Cuatro siglos después, la pregunta continúa vigente, aunque en circunstancias diferentes: ¿hasta qué punto los libros transforman la manera en que interpretamos el mundo? Una ciudad que ha decidido convertir la lectura en parte de su política cultural tiene, en el fondo, una apuesta basada precisamente en esa posibilidad.

La literatura no cambia una sociedad de manera automática. No basta con organizar una feria para que una ciudad se convierta en una comunidad lectora. Pero los libros pueden crear espacios donde las personas se encuentran con experiencias que no les pertenecen, con memorias que desconocen y con ideas que cuestionan sus propias certezas. Ese proceso, lento y difícil de medir, es probablemente una de las razones por las que Medellín ha mantenido esta apuesta durante dos décadas.

Medellín llega a la Fiesta antes de convertirse en Capital Mundial del Libro

La edición 2026 tiene además un contexto internacional que le concede una relevancia especial. Medellín será Capital Mundial del Libro en 2027, reconocimiento otorgado por la UNESCO, que destacó el papel que los libros y las bibliotecas han desempeñado en los procesos de transformación cultural y social de la ciudad.

La coincidencia temporal es significativa. La vigésima Fiesta será la última gran edición antes de que Medellín asuma oficialmente ese reconocimiento internacional. De alguna manera, funcionará como una demostración de lo que la ciudad ha construido y, al mismo tiempo, como un ensayo general de lo que pretende proyectar al mundo durante 2027.

La UNESCO no concede este reconocimiento simplemente porque una ciudad organice una gran feria del libro. El título implica una valoración de políticas y programas que buscan ampliar el acceso a los libros y promover la lectura entre diferentes sectores de la población. En ese sentido, la Fiesta es solamente la parte más visible de una estrategia cultural mucho más amplia.

Y precisamente por eso la polémica de Bayly adquiere una dimensión que va más allá del escritor. Si Medellín quiere presentarse ante el mundo como una ciudad que entiende el libro como herramienta de diálogo y transformación social, sus instituciones culturales tendrán que demostrar que ese diálogo también funciona cuando las voces participantes generan desacuerdo.

Más de 3.600 actividades y una programación que quiere llegar mucho más allá de los lectores habituales

La dimensión de la Fiesta explica también por qué no puede analizarse únicamente desde la controversia. La organización ha anunciado más de 3.600 actividades y más de 400 invitados nacionales e internacionales, además de una muestra comercial con editoriales, librerías y otros actores del sector.

Una parte particularmente importante de la programación está dirigida a niños, jóvenes y familias. El componente Jardín Lectura Viva concentra miles de actividades de promoción de lectura, escritura, oralidad, ilustración y creación. Esa apuesta es probablemente más importante para el futuro de la ciudad que cualquier lista de escritores famosos que pueda pasar por sus escenarios.

Una feria literaria puede producir titulares durante una semana. La formación de lectores produce efectos que tardan años en aparecer.

Por eso, la verdadera dimensión de la Fiesta no debería medirse únicamente por la cantidad de actividades programadas, sino por su capacidad para conseguir que una persona que llega al Jardín Botánico sin considerarse lectora descubra un libro que quiera llevarse a casa. En ese momento comienza el trabajo cultural más importante, porque la celebración deja de ser un evento y se convierte en una experiencia personal.

La pregunta que Medellín tendrá que responder

La vigésima Fiesta del Libro y la Cultura tiene todos los elementos para convertirse en una de las grandes celebraciones literarias de Colombia en 2026: veinte años de historia, miles de actividades, cientos de invitados, Corea del Sur como país invitado de honor, una editorial independiente latinoamericana como Almadía, Don Quijote como figura de la literatura universal y el horizonte inmediato de Medellín como Capital Mundial del Libro.

Pero la polémica de Jaime Bayly introduce una pregunta que no debería ser enterrada bajo las cifras de programación.

Una institución cultural no tiene la obligación de invitar a todos los escritores ni de aceptar todas las propuestas que recibe. La selección forma parte de su responsabilidad curatorial y, en una programación que recibió cientos de postulaciones, es inevitable que muchos autores queden fuera. Lo que sí tiene una institución de esta dimensión es la responsabilidad de explicar sus decisiones con criterios que puedan ser comprendidos y, cuando sea necesario, cuestionados públicamente.

Por eso el caso Bayly debería observarse sin fanatismos. Convertir automáticamente su exclusión en un caso de censura sería tan poco riguroso como aceptar sin preguntas la explicación institucional. El periodismo cultural tiene precisamente la obligación de situarse en ese espacio incómodo en el que todavía no existe una conclusión definitiva, pero sí existen preguntas legítimas que merecen respuesta.

La Fiesta comenzará el 11 de septiembre y durante diez días Medellín volverá a convertirse en una enorme ciudad alrededor de los libros. La atención estará puesta en los autores, las editoriales, Corea del Sur, las actividades infantiles, las novedades y las conversaciones literarias. Pero debajo de toda esa celebración permanecerá una cuestión que resulta especialmente pertinente para una ciudad que se prepara para ser Capital Mundial del Libro: qué significa realmente defender la diversidad cultural cuando la diversidad incluye también opiniones que incomodan.

Quizá esa sea una de las mejores preguntas que puede dejar una fiesta literaria de veinte años. Porque celebrar los libros no consiste solamente en reunir muchas voces, sino en construir las condiciones para que esas voces puedan encontrarse, disentir y ser discutidas sin que la literatura pierda su capacidad de incomodar al poder, cuestionar las certezas y ampliar los límites de aquello que una sociedad está dispuesta a escuchar.

Mircea Cărtărescu, una de las grandes apuestas literarias

Entre los nombres internacionales que llegarán a Medellín existe uno que merece una consideración especial: Mircea Cărtărescu. El escritor rumano, una de las figuras más reconocidas de la literatura europea contemporánea y mencionado desde hace años entre los posibles candidatos al Premio Nobel de Literatura, será uno de los grandes invitados de esta edición. Su presencia eleva la conversación literaria más allá de la coyuntura y permite que el público colombiano se encuentre con una obra que pertenece a una tradición literaria europea mucho menos conocida en América Latina que la francesa, española, inglesa o italiana.

La elección de Cărtărescu también dice algo sobre el tipo de prestigio que busca construir la Fiesta. No se trata únicamente de reunir autores capaces de atraer grandes públicos, sino de incorporar escritores cuya obra pueda generar una conversación literaria de mayor profundidad. En un momento en que muchas ferias internacionales compiten por conseguir nombres reconocibles y convertirlos en atractivo mediático, la presencia de un autor como Cărtărescu permite recordar que el prestigio de un encuentro literario también se construye a través de las obras que exige al lector un esfuerzo de descubrimiento.

Y esa es una diferencia importante. Una feria puede utilizar a un escritor célebre como reclamo publicitario; una institución cultural puede utilizar su presencia para ampliar el horizonte de lectura de su público. Son dos operaciones muy distintas. La segunda es más difícil y probablemente menos espectacular, pero también es la que deja una huella más profunda.

366 nuevos libros: el verdadero corazón editorial de la Fiesta

Hay una cifra que quizá debería recibir mucha más atención de la que está recibiendo: 366 novedades literarias serán presentadas durante la Fiesta. Detrás de ese número hay cientos de autores, editoriales y proyectos que intentarán encontrar lectores en uno de los espacios de mayor circulación cultural de Colombia. La muestra comercial contará además con 162 expositores, entre editoriales independientes y universitarias, distribuidores, librerías y otras iniciativas vinculadas con el libro.

Esto permite entender por qué la controversia alrededor de Jaime Bayly no puede reducirse a la pregunta de si un autor tenía o no derecho a aparecer en la programación. La Fiesta funciona también como una gigantesca operación de selección editorial. Hay cientos de libros que buscan un espacio, pero el tiempo de los lectores, los escenarios y la atención mediática son limitados. Toda programación cultural establece, inevitablemente, una jerarquía.

La cuestión interesante es qué ocurre con esa jerarquía cuando una feria alcanza semejante dimensión. Los libros que aparecen en las franjas principales tienen una oportunidad de visibilidad que otros no tendrán. Los autores invitados pueden dialogar directamente con lectores y periodistas. Las editoriales pueden presentar sus catálogos. En otras palabras, la curaduría de una feria también distribuye atención cultural.

Por eso las decisiones curatoriales importan tanto. No porque deban ser cuestionadas todas, sino porque una institución de este tamaño tiene una responsabilidad creciente sobre la manera en que organiza ese espacio de visibilidad.

Corea del Sur no llega solamente con escritores

La presencia de Corea del Sur es probablemente uno de los elementos más ambiciosos de la edición. La organización ha diseñado 38 actividades alrededor del país invitado, con una delegación encabezada por la historietista Keum Suk Gendry-Kim, autora de Hierba, además de escritores, ilustradores y artistas. La programación aborda literatura contemporánea, poesía, literatura infantil y juvenil, historieta y webtoons, pero también traducción, memoria, historia, artes visuales y escénicas, cine y música.

La amplitud de la propuesta es importante porque evita un error frecuente en los homenajes internacionales: reducir una cultura a una representación superficial de sus productos más conocidos. Corea del Sur llega a Medellín después de haberse convertido en una potencia mundial de la cultura popular, pero la Fiesta intenta aprovechar esa visibilidad para llevar al público hacia territorios menos conocidos de su producción cultural.

Es una estrategia inteligente. El lector que llega atraído por la curiosidad que despierta Corea puede terminar descubriendo un poeta, una novela gráfica o una obra de literatura infantil que jamás habría buscado por iniciativa propia. El éxito de una invitación internacional no debería medirse únicamente por cuántas personas visitan el pabellón del país invitado, sino por cuántos lectores salen de allí con el deseo de seguir explorando esa literatura.

La programación coreana también permite discutir algo que las ferias del libro ya no pueden ignorar: la literatura contemporánea se está expandiendo hacia nuevos lenguajes. El webtoon, la novela gráfica y la ilustración no son fenómenos marginales para las nuevas generaciones. Son espacios donde millones de personas consumen historias. Ignorarlos en nombre de una definición rígida de “literatura” sería, en realidad, una manera de alejar a los jóvenes de los libros.

Una editorial mexicana que tiene una historia particular con Colombia

La participación de Almadía añade otra capa interesante a la programación internacional. La editorial mexicana será la invitada internacional y llegará a Medellín con un catálogo que reúne nuevas voces, autores consolidados y distintas formas de exploración literaria. La propia organización destaca que Colombia fue el primer país fuera de México donde comenzaron a circular los libros de la editorial, de modo que su presencia en esta edición tiene también el carácter de un reencuentro.

Ese detalle merece atención porque permite entender que las relaciones literarias entre países latinoamericanos no siempre dependen de grandes tratados culturales ni de grandes grupos editoriales. Muchas veces se construyen a través de pequeños circuitos: una editorial que comienza a distribuir sus libros en otro país, un escritor que encuentra allí sus primeros lectores, una librería que apuesta por un catálogo extranjero o un editor que establece una relación profesional que años después termina generando nuevas publicaciones.

La presencia de Almadía representa, en ese sentido, una defensa de la edición independiente como espacio de circulación cultural. En una industria donde los grandes conglomerados tienen una capacidad enorme para determinar qué libros llegan a las librerías y cuáles reciben inversión publicitaria, las editoriales independientes cumplen otra función: buscar autores, construir catálogos y asumir riesgos.

Para una fiesta que pretende hablar de diversidad literaria, esa dimensión resulta fundamental.

2.500 actividades para niños, jóvenes y familias

Si hubiera que elegir una cifra capaz de explicar la verdadera estrategia cultural de Medellín, probablemente no serían las 3.600 actividades totales, sino las 2.500 actividades de Jardín Lectura Viva, dirigidas a niñas, niños, jóvenes, familias y comunidades. En ellas participan 72 entidades y se combinan lectura, escritura, oralidad, narración, ilustración, teatro, música, fanzines y cartografía, entre otras propuestas.

Aquí aparece el aspecto menos espectacular y quizá más importante de toda la Fiesta. Conseguir que un escritor internacional llene un auditorio genera una fotografía magnífica. Conseguir que un niño vuelva a casa después de participar en una actividad de lectura y quiera abrir otro libro es un proceso mucho más silencioso, pero culturalmente más trascendente.

Las políticas de lectura suelen fracasar cuando confunden acceso con formación. Tener libros disponibles no significa automáticamente crear lectores. Tampoco basta con llevar a un escritor famoso a una escuela. La construcción de hábitos lectores requiere repetición, acompañamiento, mediadores, espacios adecuados y experiencias que permitan asociar la lectura con descubrimiento y placer, no únicamente con obligaciones escolares.

En ese sentido, Jardín Lectura Viva puede ser más importante para el futuro de Medellín que cualquiera de las grandes presentaciones internacionales. La Fiesta es un acontecimiento de diez días, pero su verdadero desafío es producir efectos que duren los otros 355 días del año.

La memoria también ocupa un lugar central

Otro de los aspectos que distingue la programación es la presencia de una franja dedicada a “Verdad y memoria”, que aborda la memoria del conflicto armado, las experiencias de las víctimas y los procesos de búsqueda de verdad, reparación y reconciliación. La propuesta incorpora conversaciones, documentales, pódcast e investigaciones relacionadas con la violencia y sus consecuencias en las comunidades.

Esta dimensión resulta especialmente significativa en Medellín. La ciudad no puede entender su relación con la cultura sin enfrentarse a su propia historia. Durante décadas, la violencia, el narcotráfico, las desigualdades y los conflictos territoriales marcaron la vida de sus habitantes. Convertir esa memoria en conversación pública no significa quedarse atrapado en el pasado; significa impedir que el pasado sea reducido a una versión cómoda de la historia.

La literatura tiene aquí una función que ningún informe institucional puede reemplazar completamente. Una estadística puede decir cuántas personas fueron desplazadas o asesinadas. Una novela, un testimonio o una crónica pueden mostrar cómo esa violencia se instaló en la vida cotidiana de una familia, de un barrio o de una generación. La memoria literaria no sustituye a la investigación histórica, pero puede darle una dimensión humana que difícilmente aparece en los datos.

Que una fiesta del libro reserve espacio para esas conversaciones revela una concepción de la literatura que va mucho más allá del entretenimiento.

Los oficios detrás de un libro

Una de las franjas más interesantes para quienes realmente quieran comprender cómo funciona el mundo editorial será “Los oficios de la imaginación”. La programación se acerca a los procesos que ocurren detrás de un libro, una imagen o una historia: ilustración, cómic, edición, cine, música y nuevas tecnologías. También reúne los salones dedicados a editoriales independientes, autopublicación, libro universitario, literatura infantil y juvenil y nuevas lecturas.

Es una decisión particularmente valiosa porque el lector suele percibir el libro como un objeto terminado. Compra una novela, observa la portada y comienza a leer, pero rara vez piensa en las decisiones editoriales, la corrección, el diseño, la ilustración, la traducción, la distribución o la negociación de derechos que hicieron posible que ese objeto llegara hasta sus manos.

Mostrar esos procesos significa también educar al lector sobre la industria cultural.

Y quizá sea una de las tareas que más deberían asumir las grandes ferias contemporáneas: enseñar no solamente qué se publica, sino cómo se construye aquello que publicamos.

La poesía tendrá su propio territorio

La Fiesta también reservará espacio para la poesía mediante “Relámpagos de lo imposible. Lecturas poéticas”, una franja que permite que el género tenga una presencia propia dentro de una programación dominada inevitablemente por la narrativa y los lanzamientos editoriales.

No es un detalle menor. La poesía suele tener una relación particularmente difícil con el mercado porque no necesariamente produce grandes volúmenes de ventas, pero continúa siendo uno de los espacios donde la lengua experimenta con mayor libertad.

Una feria que incorpora poesía está reconociendo que el valor literario de un libro no puede medirse únicamente por su potencial comercial. Y esa es una discusión que resulta cada vez más necesaria en una industria editorial donde las cifras de ventas tienden a convertirse, peligrosamente, en una forma de medir la relevancia cultural.

El Cuentódromo: la literatura antes de convertirse en libro

Otra de las propuestas centrales será el Cuentódromo, ubicado junto al lago del Jardín Botánico. Allí confluirán cuenteros, narradores, titiriteros y relatos de distintas tradiciones, con versiones de Don Quijote de la Mancha, historias de Corea del Sur y cuentos relacionados con la memoria y la identidad de Medellín y Antioquia.

Su existencia recuerda algo que a veces olvidamos cuando hablamos de literatura: la historia no nació en el papel.

Antes del libro estuvieron la voz, la memoria, el relato transmitido de una generación a otra y la necesidad humana de contar lo que había sucedido. El Cuentódromo recupera precisamente esa dimensión oral y permite que la Fiesta dialogue con públicos que quizá todavía no tienen una relación profunda con la lectura escrita.

Es también una manera inteligente de construir un puente entre la tradición y los nuevos lectores. Un niño puede llegar atraído por un narrador oral y descubrir después que esa historia existe en un libro. El camino hacia la lectura no siempre comienza leyendo.

A veces comienza escuchando.

Cine, música, teatro y otras formas de contar historias

La programación tampoco queda encerrada en los límites tradicionales del libro. La Fiesta incluye cine y una programación artística con música, teatro y danza, mientras que otras franjas exploran las relaciones entre literatura, ciencia, tecnología, memoria y cultura ciudadana.

Esta expansión puede interpretarse de dos maneras. Para algunos lectores tradicionales, puede parecer que una feria del libro se está alejando de su objeto principal. Pero también puede entenderse de una manera más contemporánea: las historias ya no viven exclusivamente dentro de las páginas.

Una novela puede convertirse en película. Un poema puede transformarse en canción. Un personaje puede aparecer en una novela gráfica. Una historia puede comenzar como libro y continuar como serie, pódcast o videojuego. Las fronteras entre industrias culturales se han vuelto porosas.

La Fiesta parece asumir esa realidad en lugar de combatirla.

Y probablemente sea una de las razones por las que consigue atraer públicos que no acudirían necesariamente a una feria construida exclusivamente alrededor de presentaciones de libros.

Una feria profesional detrás de la celebración pública

Existe además una dimensión menos visible para el público general: la Fiesta funciona como espacio de encuentro profesional. La programación incluye el IX Seminario de Formación para Editores, el Encuentro Nacional de Librerías 2026, el Seminario Diálogo Social Medellín y el Seminario de Formación de Públicos, entre otros encuentros.

Esto es fundamental para comprender el verdadero alcance del evento. Las grandes ferias literarias tienen dos públicos simultáneos: el lector que acude a escuchar a un escritor y el profesional que llega a negociar, aprender, establecer contactos, buscar autores, explorar catálogos y analizar el comportamiento del mercado.

Sin esa segunda dimensión, una feria corre el riesgo de convertirse en un espectáculo cultural sin consecuencias duraderas para la industria editorial.

La Fiesta parece apostar por ambas dimensiones. Quiere que el ciudadano disfrute del libro, pero también quiere que editores, libreros, instituciones y profesionales discutan sobre los problemas reales de la cadena del libro.

Y esa conversación es especialmente necesaria en un mercado donde la concentración editorial, las nuevas plataformas digitales, la inteligencia artificial, los cambios en los hábitos de lectura y las dificultades de distribución están transformando rápidamente el sector.

Veinte años después, la pregunta ya no es si Medellín sabe organizar una fiesta

Después de dos décadas, Medellín ya demostró que puede organizar un acontecimiento literario de gran escala. Lo que ahora está en juego es algo más complejo: qué modelo cultural quiere representar cuando se convierta en Capital Mundial del Libro en 2027.

La edición de 2026 puede leerse como una fotografía de ese proyecto. Hay literatura internacional, edición independiente, literatura infantil, poesía, memoria, cine, nuevas tecnologías, narración oral, formación profesional y espacios dedicados a la ciudadanía. Hay, además, una apuesta explícita por la pluralidad y el encuentro.

Precisamente por eso la polémica de Jaime Bayly seguirá siendo una sombra incómoda sobre esta edición. No porque deba ocupar todo el artículo ni porque su versión deba aceptarse sin pruebas, sino porque introduce una cuestión que las instituciones culturales no pueden evitar cuando hablan de pluralidad: cómo se toman las decisiones cuando el espacio es limitado y las voces son muchas, pero algunas de ellas resultan particularmente incómodas.

La grandeza de una institución cultural no se demuestra cuando nadie cuestiona sus decisiones. Se demuestra cuando puede explicar sus criterios, aceptar el escrutinio y sostener públicamente las razones de aquello que hace.

Medellín llega a sus veinte años con una Fiesta enorme, ambiciosa y culturalmente diversa. También llega con una controversia que, aunque pueda terminar siendo aclarada por completo, ha puesto bajo el foco una parte de la organización que normalmente permanece invisible: el poder de decidir quién aparece en el escenario y quién queda fuera.

Y quizá sea apropiado que una celebración dedicada a los libros obligue a discutir precisamente eso. Porque la literatura, cuando realmente importa, nunca ha sido solamente una colección de títulos. También es una disputa permanente por la memoria, por la interpretación de la realidad y por el derecho de las distintas voces a entrar en conversación.

Programa general de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín 2026

La programación oficial contempla más de 3.600 actividades entre el 11 y el 20 de septiembre. No sería responsable presentar un supuesto “programa completo” en una tabla, porque son miles de actividades y la organización advierte que la programación está sujeta a cambios. Lo más útil para el lector es ofrecer una guía de las principales franjas y propuestas que estructuran la Fiesta.

Fecha / periodoPrograma o franja¿Qué encontrará el público?
11 al 20 de septiembreFiesta del Libro y la CulturaMás de 3.600 actividades, con entrada libre, en el Jardín Botánico, Parque Explora y la zona norte de Medellín.
11 al 20 de septiembreCorea del Sur, país invitado de honorLiteratura contemporánea, poesía, literatura infantil y juvenil, historieta, webtoons, traducción, memoria, cine, música y artes.
11 al 20 de septiembreLanzamientos de libros366 novedades literarias, con autores y editoriales presentando nuevas publicaciones.
11 al 20 de septiembreJardín Lectura Viva2.500 actividades para niñas, niños, jóvenes, familias y comunidades: lectura, escritura, oralidad, ilustración, teatro, música, fanzines y cartografía.
11 al 20 de septiembreLos oficios de la imaginaciónActividades sobre edición, ilustración, cómic, cine, música, nuevas tecnologías, autopublicación y nuevas lecturas.
11 al 20 de septiembreCharlas de la tardeConversaciones sobre literatura, poesía, pensamiento, identidad, territorio, memoria, tecnología, ficción y futuro.
11 al 20 de septiembreVerdad y memoriaConversaciones, documentales, pódcast e investigaciones sobre conflicto armado, víctimas, memoria, verdad, reparación y reconciliación.
11 al 20 de septiembreRelámpagos de lo imposibleLecturas y encuentros dedicados a la poesía.
11 al 20 de septiembreCuentódromoNarración oral, cuentería y relatos tradicionales, con historias de Colombia, Corea del Sur y versiones de Don Quijote.
11 al 20 de septiembreEl QuijoteActividades y exposiciones alrededor de Don Quijote y su relación histórica con Colombia.
11 al 20 de septiembreCineProyecciones y actividades que conectan literatura, cine y otras formas de narración audiovisual.
11 al 20 de septiembreProgramación artísticaMúsica, teatro y danza en los escenarios de la Fiesta.
11 al 20 de septiembreSalón La PilotoActividades vinculadas con el proyecto Medellín Capital Mundial del Libro 2027.
11 al 20 de septiembreSistema de Bibliotecas PúblicasConversaciones sobre lectura, escritura, oralidad, memoria, educación, bibliotecas y transformación social.
12 y 13 de septiembreSeminario de Formación de PúblicosReflexión profesional sobre acceso, mediación, derechos culturales y construcción de públicos.
12 y 13 de septiembreSeminario Diálogo Social MedellínConversaciones sobre ciudad, participación, confianza, cultura y construcción de futuros comunes.
Durante la FiestaMuestra comercial162 expositores entre editoriales, librerías, distribuidores, editoriales universitarias e independientes.
Durante la FiestaAlmadía, editorial internacional invitadaPresentación del catálogo de la editorial mexicana y encuentro con autores y representantes de la edición independiente.
Durante la FiestaMircea CărtărescuUno de los grandes invitados internacionales de esta vigésima edición y una de las principales figuras de la literatura europea contemporánea.

La organización señala que la Fiesta funcionará diariamente entre las 10:00 a. m. y las 9:00 p. m., con entrada libre. Para consultar horarios, escenarios y actividades concretas, conviene revisar la programación oficial antes de asistir, porque puede sufrir modificaciones.

Lo interesante de esta programación es que confirma que Medellín no está intentando construir una feria basada únicamente en grandes nombres. Hay una estrategia mucho más amplia: formar lectores, conectar generaciones, mostrar cómo se producen los libros, abrir la ciudad a otras culturas, recuperar la memoria y explorar las nuevas formas de narrar.

Esa es, finalmente, la apuesta que tendrá que demostrar su madurez durante estos diez días de septiembre. La Fiesta cumple veinte años, pero el verdadero examen comienza ahora: demostrar que todo ese esfuerzo institucional puede traducirse en algo que ninguna cifra de asistentes, ningún listado de invitados y ninguna campaña publicitaria puede garantizar por sí sola: una ciudad que lea más, que discuta mejor y que sea capaz de convivir con la diferencia también cuando la diferencia resulta incómoda.

K-pop: la revolución cultural que salió de Corea del Sur

El K-pop dejó hace tiempo de ser un fenómeno exclusivamente musical para convertirse en una de las mayores revoluciones culturales del siglo XXI. Sus raíces modernas suelen situarse en Seo Taiji and Boys, que en 1992 rompieron con la música popular surcoreana al combinar hip-hop, rap, rock y coreografías con una estética completamente nueva. Después llegaron grupos pioneros como H.O.T., S.E.S., Shinhwa y g.o.d., que establecieron el modelo de los grupos de idols y ayudaron a construir una industria basada no solamente en las canciones, sino también en la formación artística, las coreografías, la imagen y la creación de comunidades de seguidores.

El salto mundial llegó con generaciones posteriores y nombres como BIGBANG, Girls’ Generation, Super Junior, SHINee y 2NE1, hasta desembocar en la explosión internacional de BTS, BLACKPINK, EXO, TWICE y SEVENTEEN. Más recientemente, grupos como Stray Kids, ATEEZ, NewJeans, IVE, aespa, LE SSERAFIM, RIIZE y BABYMONSTER han demostrado que el fenómeno continúa renovándose. La verdadera revolución está en que Corea del Sur no necesitó abandonar su identidad para conquistar mercados extranjeros: el público internacional comenzó a consumir canciones en coreano, aprender sus coreografías, interesarse por su idioma, su gastronomía, su moda, sus series y, finalmente, por otras expresiones de su cultura. El K-pop se convirtió así en una poderosa herramienta de proyección cultural de Corea del Sur.

México ofrece una de las demostraciones más sorprendentes de ese alcance. En 2026, la enorme demanda provocada por los conciertos de BTS llevó incluso a la presidenta Claudia Sheinbaum a solicitar al presidente surcoreano Lee Jae-myung que ayudara a conseguir más presentaciones del grupo en México; no fue al presidente de Japón, como a veces se ha difundido. La dimensión del fenómeno resulta extraordinaria: tres conciertos en Ciudad de México reunían alrededor de 150.000 lugares, mientras la demanda superaba ampliamente esa cifra. El episodio demuestra que el K-pop ya no puede entenderse simplemente como un género musical de moda: es una industria cultural global capaz de movilizar audiencias masivas y generar efectos económicos, sociales e incluso diplomáticos. Por eso, la presencia de Corea del Sur en la Fiesta del Libro de Medellín resulta especialmente interesante: detrás de sus escritores e ilustradores llega también una cultura que aprendió a convertir sus historias en un fenómeno mundial.

Resumen

La Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín 2026 celebrará su vigésima edición del 11 al 20 de septiembre con una programación que supera las 3.600 actividades. El encuentro tendrá a Corea del Sur como país invitado de honor, además de la participación de la editorial mexicana Almadía y una amplia presencia de escritores, ilustradores, editores, libreros y artistas de distintos países.

Esta edición llega, sin embargo, marcada por una controversia: el escritor Jaime Bayly denunció que fue retirado de la programación después de que, según su versión, ya estaba prevista su participación para presentar Los golpistas. La organización sostiene que su exclusión respondió a criterios de selección y a las limitaciones de una programación que recibió cientos de propuestas. Hasta ahora no existen pruebas públicas suficientes para afirmar que se trató de censura política, pero el caso abre una discusión relevante sobre la transparencia de los procesos curatoriales de las instituciones culturales.

Más allá de la polémica, la Fiesta llega a sus veinte años convertida en uno de los acontecimientos literarios más importantes de Colombia y como antesala de Medellín Capital Mundial del Libro 2027. Su apuesta va mucho más allá de las presentaciones de libros: incluye literatura infantil y juvenil, poesía, memoria, narración oral, edición independiente, nuevas tecnologías, cine, teatro, ilustración y nuevas formas de contar historias. El verdadero desafío será demostrar que esta enorme celebración puede seguir formando lectores y, al mismo tiempo, sostener el diálogo plural que una cultura literaria necesita.

Preguntas frecuentes sobre la Fiesta del Libro de Medellín 2026

¿Cuándo será la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín 2026?

La 20.ª Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín se realizará del 11 al 20 de septiembre de 2026.

¿Dónde se realizará la Fiesta del Libro 2026?

El principal escenario será el Jardín Botánico de Medellín y la zona norte de la ciudad, con actividades también en espacios como el Parque Explora.

¿Quién es el país invitado de honor de la Fiesta del Libro 2026?

Corea del Sur será el país invitado de honor. Su participación incluirá literatura, poesía, literatura infantil y juvenil, historieta, webtoons, ilustración, cine, música, traducción y otras expresiones culturales.

¿Por qué Corea del Sur fue elegida como país invitado?

La invitación permite acercar al público colombiano a una cultura cuya presencia internacional ha crecido enormemente durante las últimas décadas. Además del K-pop, el cine y las series, Corea del Sur posee una producción literaria y gráfica contemporánea que todavía es poco conocida por buena parte del público latinoamericano.

¿Cuántas actividades tendrá la Fiesta del Libro 2026?

La organización ha anunciado más de 3.600 actividades durante los diez días del evento, incluyendo presentaciones de libros, conversaciones, talleres, actividades infantiles, poesía, cine, narración oral y encuentros profesionales.

¿La entrada a la Fiesta del Libro es gratuita?

Sí. La Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín tiene entrada libre para el público.

¿Cuántos libros nuevos serán presentados?

La programación contempla 366 lanzamientos de libros, seleccionados entre las numerosas propuestas recibidas por la organización.

¿Qué editorial será la invitada internacional?

La editorial mexicana Almadía será la editorial internacional invitada. Su participación permitirá conocer mejor el trabajo de una de las editoriales independientes más relevantes de México y de América Latina.

¿Estará presente Mircea Cărtărescu?

Sí. Mircea Cărtărescu será uno de los grandes invitados internacionales de la edición 2026 y una de las figuras literarias más importantes que participarán en el encuentro.

¿Qué actividades habrá para niños y jóvenes?

Uno de los grandes componentes será Jardín Lectura Viva, que contempla alrededor de 2.500 actividades dirigidas a niños, jóvenes, familias y comunidades, con propuestas relacionadas con lectura, escritura, ilustración, oralidad, teatro, música y creación.

¿Qué es el Cuentódromo?

Es uno de los espacios dedicados a la narración oral, donde cuenteros, narradores y artistas presentan historias para distintos públicos. En 2026 habrá relatos relacionados con Colombia, Corea del Sur, Medellín y Don Quijote de la Mancha.

¿Por qué Don Quijote tendrá un papel especial en 2026?

Don Quijote de la Mancha será uno de los grandes ejes literarios de la edición. Su presencia se relaciona con el concepto de “Travesías de la lectura” y con la exploración del personaje de Cervantes como una de las figuras fundamentales de la literatura universal.

¿Qué ocurrió con Jaime Bayly?

Jaime Bayly denunció públicamente que fue excluido de la programación de la Fiesta después de que, según su versión, estaba prevista su participación para presentar su novela Los golpistas. El escritor relacionó la decisión con sus posiciones y declaraciones políticas.

¿La Fiesta del Libro censuró a Jaime Bayly?

No existe evidencia pública suficiente para afirmar que haya habido censura política. La organización sostiene que la exclusión respondió al proceso de selección de la programación y a las limitaciones de espacio. La controversia permanece porque Bayly sostiene una interpretación diferente de los hechos.

¿Por qué la polémica de Bayly es importante?

Porque plantea una discusión que va más allá del escritor: cómo deben funcionar los criterios de selección de una institución cultural cuando recibe cientos de propuestas y tiene que decidir qué autores y libros tendrán espacio. La controversia pone sobre la mesa la necesidad de que los procesos curatoriales sean comprensibles y transparentes.

¿Medellín será Capital Mundial del Libro?

Sí. Medellín será Capital Mundial del Libro en 2027, reconocimiento otorgado por la UNESCO. La Fiesta de 2026 será, por tanto, uno de los grandes acontecimientos culturales que precederán a ese año internacional.

¿Por qué la Fiesta del Libro es importante para Medellín?

Porque durante dos décadas ha convertido la promoción de la lectura en una política cultural que trasciende los días del evento. La Fiesta reúne literatura, bibliotecas, educación, memoria, arte y participación ciudadana, buscando que el libro forme parte de la vida cotidiana de la ciudad y no solamente de una celebración anual.

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